El pasado jueves 31 de julio de 2025, la pista anexa al pabellón polideportivo de Benicarló se convirtió en el epicentro de la ilusión, la convivencia y el deporte con la celebración de un partido muy especial dentro del «Torneo Víctor Pratsevall». Sobre el parqué se enfrentaron los «Benicarló Titanes», y los «Lovers Basket».
Desde el salto inicial quedó claro que el resultado sería lo de menos. La grada improvisada, repleta de familiares, amigos y vecinos, aplaudía cada canasta, cada pase y cada sonrisa. Los jugadores de ambos equipos demostraron que el baloncesto es mucho más que un deporte, es una herramienta de unión y superación.
Los Titanes de Benicarló anotaron las primeras canastas, impulsados por la energía de su capitán, mientras que los Lovers Basket respondieron con juego colectivo y una defensa entregada. Cada jugada se celebraba como un título, y los entrenadores, más que dar órdenes, dedicaban ánimos y abrazos en cada pausa.
Más allá de los puntos en el marcador, lo que se vivió fue un auténtico festival de valores. Ambos equipos demostraron que todas las personas pueden jugar al baloncesto y, por extensión, practicar cualquier deporte que deseen. La inclusión y la visibilidad fueron protagonistas, derribando barreras y estereotipos con cada acción.
La segunda mitad del partido fue una auténtica fiesta. Las risas se mezclaban con las ovaciones y, en un momento espontáneo, ambos equipos se unieron para hacerse una foto conjunta en mitad de la pista, desatando una ovación de pie del público.
Al final, nadie miró el marcador. Lo que se celebró fue el espíritu del Torneo Víctor Pratsevall: deporte, inclusión y comunidad. Benicarló demostró, una vez más, que cuando el baloncesto se juega con el corazón, todos son campeones.




